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¿Qué es mejor, el orégano fresco o la versión seca que viene en bolsita?

Rafael Carles

Orégano Fresco VS. Orégano Seco


En las últimas semanas he recibido una serie de preguntas relacionadas con hierbas y especies. En esta columna dedicaré espacio al orégano. La pregunta es: qué es mejor, el orégano fresco o la versión seca que viene en bolsita.
Interesante pregunta. Yo siempre prefiero la versión fresca, aquella que uno mismo cultiva y cosecha del jardín, lista para comer. Sin embargo, las hierbas secas son más concentradas y potentes, por lo que aportan un sabor más intenso a los platos.
Sin embargo, el orégano seco puede no tener tantos nutrientes como el fresco. La vitamina A se destruye con la exposición a la luz y la vitamina C con el calor, que puede utilizarse durante el procesamiento comercial. (Si tiene acceso a una buena cantidad de orégano fresco, puede secarlo al aire libre y mantenerlo alejado de la luz y el calor durante el proceso).
Como muchas hierbas y especias, el orégano no sólo añade sabor a las comidas, sino que también proporciona muchos beneficios poderosos para la salud. El orégano es rico en vitamina K1; contiene pequeñas cantidades de vitaminas A, C y E; es abundante en vitaminas del complejo B como la B6 y el folato; y aporta minerales como calcio, hierro y potasio.

Además, como todas las verduras de hoja verde, el orégano fresco contiene clorofila, que, combinada con la exposición regular a la luz solar, puede ayudar a regenerar naturalmente el compuesto liposoluble CoQ10. Este importante compuesto favorece el crecimiento celular y la producción de energía, además de proteger las células del daño.
El aceite esencial de orégano, que proviene de hojas y tallos frescos, es una fuente importante de terpenos muy potentes. Los dos terpenos principales que componen este aceite esencial son el carvacrol y el timol, que juntos aportan un gran beneficio para la salud. Estudios demuestran que tienen propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, antioxidantes y antitumorales. Un estudio de 2014 descubrió que el carvacrol fue altamente eficaz para reducir la infecciosidad de virus en cultivos celulares de laboratorio. Y en 2020 se descubrió que el carvacrol podía inhibir la entrada del virus del VIH en las células sanas. También se ha demostrado que tanto el aceite esencial de orégano como el carvacrol puro extraído del orégano inhiben la infectividad de los parásitos.

Han pasado muchos años desde aquel artículo del New York Herald Tribune en 1939 que hablaba de un plato desconocido para la mayoría de los estadounidenses: la pizza. Una década después, los soldados estadounidenses que habían servido en el sur de Italia durante la Segunda Guerra Mundial volvieron a casa con el gusto por la pizza, así como por la hierba que definía el sabor de su salsa de tomate, con un toque cítrico y amaderado: el orégano. Ciertamente, el orégano llegó para quedarse.
Si tienes más preguntas, favor escribir a lifeblends@gmail.com o llamar al 6616-8110.