news

¿Qué sucede en tu cuerpo cuando dejas de comer por 72 horas?

Rafael Carles

Ayuno de 72 horas: energía, autofagia y metabolismo


Hoy el tema es sobre lo que realmente sucede al cuerpo cuando se deja de comer por tres días. 
La sola idea de dejar de comer puede parecer una locura, incluso peligrosa. Muchos pensarían que ninguna persona cuerda elige pasar tres días enteros sin comer. Desde la infancia nos han inculcado la idea de que comer es la base de la salud. El desayuno es "la comida más importante". Saltarse comidas es malo. Comer entre horas es necesario. Hay que reponer la energía constantemente.
Todo eso es parte de lo que la gente sabe y cree. Hasta que un día haces un detox de tres días y te das cuenta que todo lo que creías saber sobre el hambre, la energía y la salud no es del todo correcto.

Durante la mañana del primer día del ayuno ocurren cosas profundas, no al cuerpo, sino a la mente. Cada hora, el cerebro grita: ¡Comer! ¡Tienes que comer ya! Ni siquiera es hambre real. No duele el estómago. Es solo la costumbre de comer, la expectativa arraigada de que la comida llegará puntualmente.

A media tarde, sorprende que cuando abres la nevera es por reflejo, no por necesidad. Te das cuenta de que el hambre no es física en absoluto. Es psicológica. No comemos porque nuestro cuerpo lo exige. Comemos porque nuestro cerebro entra en pánico cuando se rompe una rutina.
Al anochecer, sucede algo inesperado. Las alarmas de “come ya” en la cabeza se suavizan. El estómago deja de rugir. La energía no se desploma. En cambio, se siente una lucidez, una claridad, como si alguien hubiera limpiado el vaho del parabrisas.

Es entonces cuando descubres la primera lección: el hambre es principalmente mental.

En el día dos, todos advierten que es el día más difícil. Pero cuando abres los ojos, no te sientes débil. No te sientes mareado. De hecho, te sientes… ligero. Claridad. Sorprendentemente tranquilo.

Lo que no sabes es que en ese momento el cuerpo activa su metabolismo. Entre 24 y 36 horas después de comenzar un ayuno, el cuerpo se da cuenta de que las reservas de azúcar están vacías. Es entonces cuando recurre a la grasa almacenada. Este estado se llama cetosis.

En lugar de quemar glucosa como combustible, el cuerpo comienza a producir cetonas, una fuente de energía más limpia y constante. Es la diferencia entre quemar leña húmeda que humea y chisporrotea, y leña limpia y seca que arde de manera uniforme y brillante.
Y la gente lo nota. La energía ya no tiene altibajos repentinos. Se acaban los cambios bruscos de humor. Se acaba la irritabilidad. Solo una calma constante. Y lo más extraño es que no tienes hambre ni mal humor. De hecho, el estado de ánimo es mejor de lo habitual. Los pensamientos están más tranquilos, la paciencia es mayor.
Es entonces cuando comprendes que el azúcar en sangre es como una marea. Cuando sube y baja todo el día por comer constantemente, el estado de ánimo también sube y baja.

Si el primer día es un caos mental y el segundo un cambio de energía, el tercer día es como entrar en un cuerpo diferente. La piel se ve más radiante. Sientes las articulaciones más sueltas. La constante confusión mental desaparece. Es entonces cuando aprendes sobre la autofagia. Suena complicado, pero es maravillosamente simple: cuando dejas de comer, tu cuerpo finalmente tiene tiempo para limpiarse. Las células viejas y dañadas se reciclan. Las proteínas rotas se descomponen. Se construyen células nuevas y más fuertes.

La autofagia es tan poderosa que el científico que la estudió ganó el Premio Nobel de Medicina en 2016. Y el desencadenante no es una pastilla. No es un suplemento. Es el ayuno. Tres días de ayuno activan el sistema de reparación natural del cuerpo.

Pero eso no es lo único que sucede. Según las investigaciones, al tercer día el sistema inmunitario se activa al máximo. El cuerpo comienza a producir nuevos glóbulos blancos, fortaleciendo sus defensas. Algunos estudios incluso sugieren que el ayuno prolongado ayuda a eliminar las células inmunitarias viejas y dañadas y a reemplazarlas por otras nuevas.

Uno se da cuenta de algo profundo: el cuerpo no se apaga sin comida. Se activa. 

La ciencia detrás de esto es simple: 
* 0-24 horas: El cuerpo utiliza la glucosa almacenada. El hambre es principalmente psicológica.

* 24-36 horas: Comienza la cetosis. El cuerpo quema grasa como combustible. La energía se estabiliza.

* 36-72 horas: Se activa la autofagia. Se eliminan las células viejas y se construyen nuevas. La inflamación disminuye, el sistema inmunitario se fortalece.

Si tienes más preguntas, escribir a lifeblends@gmail.com.