
Vegetales y nutrición: lo que realmente marca la diferencia
La semana pasada hicimos un planteamiento amplio y extendido sobre la variedad de vegetales saludables para la dieta. Y precisamente una cliente me envió un artículo de The Telegraph del 16 de enero donde se señala que “No todas las verduras son iguales”.
En efecto, con el consumo de verduras en su nivel más bajo en cincuenta años en Gran Bretaña y el resurgimiento de enfermedades carenciales de la época victoriana como el escorbuto y el raquitismo, el periodista clasificó una serie de verduras comunes según su valor nutricional para ayudar a las personas a maximizar su consumo. Y encabezando la lista se encontraba el brócoli, rico en vitaminas, fibra, minerales y antioxidantes. Y la lista en principio era muy similar a la que propuse en mi respuesta anterior.
La clave en consumir vegetales para optimizar la dieta es en saberlos preparar o cocinar. Por ejemplo, en general se recomienda cocinar las verduras al vapor o crudas en lugar de hervirlas, ya que esto provoca la pérdida de vitaminas hidrosolubles. Las verduras congeladas pueden ser igual de nutritivas o incluso superiores a las frescas, ya que se conservan en su punto óptimo de maduración. Y no minimizar la importancia de consumir la mayor variedad posible de plantas diferentes a la semana, incluyendo verduras, frutas, frutos secos, semillas y cereales integrales.