
Vino tinto, resveratrol y la famosa paradoja francesa
Una asidua cliente de Life Blends nos pregunta sobre las propiedades del resveratrol, sabiendo que el resveratrol es un componente en los vinos tintos y que ha sido ampliamente promocionado por la industria licorera por sus supuestas características terapéuticas.
Empecemos por explicar la parte científica. El resveratrol pertenece a la familia de los polifenoles, que incluye más de 800 compuestos que aportan colores vibrantes a las plantas que los contienen. Estos incluyen las antocianinas (presentes en frutos rojos y morados) y los flavonoides (presentes en la menta y las aceitunas).
El resveratrol se ha identificado en más de 70 especies de plantas. Se encuentra en la piel de las uvas rojas y los cacahuetes, así como en concentraciones más bajas en los arándanos y las moras.
En la medicina tradicional, se dice que el resveratrol puede ayudar a prevenir y tratar diversas afecciones, como enfermedades metabólicas, trastornos neurodegenerativos, inflamación crónica e incluso cáncer. También se ha demostrado que protege las células cerebrales y mejora la función cognitiva, lo que puede reducir el riesgo de desarrollar demencia y otras enfermedades neurodegenerativas.
Las uvas rojas son la fuente más concentrada de resveratrol antes del procesamiento, pero esto es un poco engañoso. Resulta que la mayor parte del resveratrol en las uvas rojas se encuentra en la piel y las semillas, y no en la pulpa dulce. Esta es una de las razones por las que el vino tinto, elaborado a partir de un puré que incluye esas partes de la uva, puede tener concentraciones mucho más altas que las uvas frescas.
La cantidad de resveratrol en el vino tinto suele variar entre 0.2 y 5.8 miligramos por litro. Se trata de un rango amplio, y el nivel real depende del tipo de uva, su lugar de cultivo y su método de elaboración. La cantidad de resveratrol asociada con importantes beneficios para la salud, como ya hemos visto, requiere consumir 75 litros de vino al día, lo cual es poco realista y además hasta mortal. Con lo cual, un consumo moderado de vino podría no ofrecer beneficios para la salud y en cambio podría aumentar el riesgo de otros tipos de enfermedades.
Los arándanos azules producen resveratrol para proteger sus plantas de la depredación, pero en aproximadamente una décima parte de los niveles que se encuentran en las uvas rojas. Igualmente, la planta del cacahuete, desde la raíz hasta la piel e incluso la cáscara, contiene cantidades significativas de resveratrol. También, el chocolate negro y el cacao en polvo contienen resveratrol, aproximadamente la mitad que un vino tinto californiano promedio.
Lo importante es que, hasta donde sabemos, no existe evidencia científica de la capacidad del resveratrol para prolongar la vida en humanos. En 1981, tres científicos franceses presentaron un estudio para explicar por qué los franceses, a pesar de fumar como chimeneas, comer muchos quesos y carnes grasosas y beber abundante vino tinto, tenían aproximadamente la mitad del riesgo de enfermedad cardiovascular que sus homólogos británicos o estadounidenses. Su teoría la resumieron en función de que el vino tinto contiene un compuesto particular presente en la piel de la uva que protege el corazón y aumenta la longevidad.
Desde entonces, el interés de la gente por el resveratrol ha aumentado. En un momento dado, el vino tinto se consideraba un elixir de salud, incluso hasta sugerir que tomar de 3 a 5 copas al día podría reducir la mortalidad en un 50%.
Por supuesto que esta teoría ha sido prácticamente desacreditada. Resulta que se necesitan beber unos 75 litros de vino tinto al día para consumir la cantidad de resveratrol que, según estudios de laboratorio, tiene un impacto positivo en la salud.
Además, la realidad de la paradoja francesa resultó ser otra. Los franceses no comían hamburguesas con queso grasientas ni carnes grasosas con papas fritas. En cambio, seguían una dieta principalmente mediterránea, preparaban la mayoría de sus comidas frescas en casa y caminaban y hacían más ejercicio que los hombres británicos o estadounidenses. Como ven, y es el caso del resveratrol, las cosas siempre hay que saberlas ver y entender a través del prisma de la ciencia y no del fanatismo.